miércoles, 21 de abril de 2010

3- Crónica de un partido anunciado (muy anunciado)

Mientras el mayor de los hermanos Faturos se lamenta de su maldita suerte en los vestuarios, el "tanque" Madou ha regresado al sector canchas. Allí, una situación casi desbordada le hará olvidar por unos minutos que en las duchas ha dejado abandonado a su compañero de selección en una desigual lucha contra dos grandes de la naturaleza: el agua (fría) y el fuego.
¿Qué estaba sucediendo aquí en las canchas? ¿Qué desbordada situación pudo hacer que Madou olvidara su acaso reprochable comportamiento? Aquí, la historia.

Al bajar la escalera y llegar al sector canchas, el "tanque" no puede ocultar su sorpresa. El "chucho" Asturi está enojado. Visiblemente enojado. Extraño de un jugador cuyo profesionalismo y estudios técnicos lo vuelven resolutivo y pacificador en las contiendas del balón pie. Pero se ha roto un código. Un código que no está escrito en ningún reglamento, en ningún manual, en ninguna libreta, pero que sin embargo rige las normas de convivencia necesarias para un deporte tan apasionado como el fútbol: Lo que pasa en la cancha, queda en la cancha. Hoy no ha sido así.

El Giampa Samá no ha tenido un buen partido.No ha anotado ningún gol. Pegó tres pelotas en el palo, erró un penal, en una de sus características corridas a toda velocidad por el carril derecho trastabilló y terminó literalmente incrustado en la pared del fondo, y, para culminar un partido para el olvido, ésto:

Minuto 37. Jugada magistral. Mitad de cancha. Seugé barre al piso y recupera la pelota de los pies del "Agus" Scalise. Toca para "el mati" Labadens, éste desborda hacia la izquierda y toca atrás para Ruiz que da un pase en profundidad a Madou que pica desde el fondo pegado al lateral derecho. Este juega la pared con Ruiz que corre a recibir y descarga a Seuge que de un toque habilita a Labadens que entra en el area desde la izquierda. En el arco, el terror de los delanteros: Lisandro "sutileza" Penelas. El arquero sale cerrando el ángulo de tiro pero con un quiebre de cintura (que luego le costaría dormir sentado) el delantero pasa a Penelas por la izquierda y toca al centro del área donde "el Giampa" recibe sin marca y con la valla desprotegida. Señores, en una de esas noches en que uno puede decir: no me sale una, la pelota pica con chanfle y Sama la manda a la tribuna. La puteada más chica se oyó en Sicilia.

Hasta aquí un mal partido y un enojo sin destinatario. Pero en el minuto 42 el "chucho" Asturi en una muestra de habilidad poco propicia le hace al "giampa" Sama dos caños seguidos. ¿Fue intencional? ¿Acaso Asturi quería provocar al italiano? ¿Acaso son prácticas de ese equipo tan provocador? ¿Lo aprendió de "la gacela" Faturos? Nunca lo sabremos pero si en ese instante el italiano le barría los tobillos de una zancadilla al "chucho", tengo que decir, no hubiera estado mal....
Sin embargo no sucedió así y tras el pitazo final vendría "la vendetta".

Sector bar. Después de una breve charla post partido, El "Chucho" toma su bolso para retirarse. Al abrirlo en busca de las llaves del auto algo hace que los ojos del jugador se enrojezcan hasta las lágrimas. Un terrible hedor, proveniente del interior del bolso, le entra por las fosas nasales y le invade los órganos nublándole los cinco sentidos (sí, el tacto también).
Es una media deportiva. Una media deportiva azul. Una media deportiva azul y transpirada. Una media deportiva azul, transpirada y de marca. Una media Angelo Paolo.
Asturi comprende todo en un instante. Su mente de técnico hila en un segundo todo lo acontecido y sale disparado hacia Sama. Lo increpa:
"Me metiste la media en el bolso. Me arruinaste la ropa. Y el bolso".
" Io no fui!" - se defiende Samá -"¿Por qué pensás que fui yo?"
Pero algo delata al italiano. Algo que al mismo tiempo salva su integridad.
"Porque estás con los pantalones cortos y te dejaste puestos los botines", retruca Chucho.
"¿Y con eso qué?", exige el italiano.
" Giampa - intercede, sagaz, el "Chino" Faturos - tenés puesta una sola media. Y la del bolso es igual"
Prueba rotunda. Es evidente que este comportamiento no está en la naturaleza de Samá. Desconocedor de las prácticas vengativas no ha podido ocultar su culpabilidad ni cinco minutos.
Hay tensión. El aire se corta con una hoja. Para colmo, solo "el chino" Faturos se interpone entre los dos jugadores. Éste busca en todas direcciones alguien que le ayude a detener la riña pero el panorama es poco alentador: Maxime "la poutre" está absorbido por su iphone en la otra pasión que puede alejarlo de un estadio: el trabajo. Penelas y Labadens han bebido demasiada cerveza post partido y abrazados (más bien apoyados hombro con hombro para sostenerse en pie) cantan un tango en catalán (????). "Bonzai" Ruiz que tampoco ha tenido un buen partido sigue en la cancha visiblemente enojado, dando vueltas alrededor del banderín del corner, haciendo gestos y hablando solo, Scalise se toca los rulos, y el tanque Madou está al pie de la escalera como un zombie. "El chino" le grita: "¡Eh! Despabilate que se matan estos". Madou, como despertando de un sueño eterno, sacude fuertemente la cabeza y corre a separar a Sama y Asturi. Lo logra. Los tranquiliza con palabras y palabras. Todo se ha calmado. Todo está tranquilo.
Súbitamente se oye un estruendo. Cristales rotos. Todos se vuelven. Sí. Es el "ruso" Zak que ha estrellado una copa contra el piso. Está ebrio. Al sentirse un tanto observado sale disparado a toda prisa por Gallo en dirección Rivadavia.
Y es allí cuando "El chino" pregunta: " Che, ¿y Diego? ¿Dónde está?"
Madou responde sin pensarlo: "Creo que lo vi irse."

En las duchas, algo tiembla.....

¡¡¡Qué viva el fútbol!!!

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