domingo, 1 de febrero de 2009

Doce en Madrid

Doce y cuando se puede trece. Sino catorce. A veces pueden llegar a quince. Más también. Menos a veces.
Más es bueno. Cuando falta se extraña y ojala pudiera estar siempre. Cada quien con quien. ¿El exceso también es bueno? No tanto. Otras, sí.

Así estamos.
La bisabuela madrileña, robándote la frase Facu querido, con su diástole-sístole marcaba el paso y el pié izquierdo buscaba la baldosa que llevara hacia adelante.
La noche es noche larga aunque no se quiera y entre remada y remada viaja la barca por un mar etílico hasta un puerto seguro.
En la barca se viaja apretado. El que habla sin descanso, alguno que calla, quien rema, quien bebe, quien fuma, quien toma, quien hace y deshace el nocturno delirante. Un personaje, dos, tres y veinte millones.

¿Alguien quiere agua? Sonó en el aire y un coro de carcajadas se estrello contra la mesa ratona. Locura sobre locura, delirio sobre bobina y alguien que saca el remo de auxilio cuando los que remaban se van al charco.

La noche en blanco y negro no es la de colores.
Una plaza que ya es el del barrio. Faltan los arcos y el subibaja.
Arcos no armamos: no hay quórum. Lo mismo se sale a la cancha, cada noche por el campeonato.
El tobogán lo armamos seguido: subimos alto y caemos planeando: “Gracias Luissssssssssssss”
Tobogán a fuerza de hacer mi bola y pulsar el botón ejector.
¿Hamacas? Tenemos una pero sin Ha. Sobra.

¿Qué pasa?

Humo y Guinnes vinieron de visita un momento. Los deje pasar. Se quedaron. Nos llevamos bien. ¿Los conocía? Mmm... familiares seguro, me suenan de algún lado y ya está.
Pasaba el mes y ya pasó. Lo vimos venir y sin aviso. Acompañado de otro que no se hizo rogar.

Me decían desde lejos que en la tía Bs. As. la primavera abraza con terrazas amigas de asado y Fernet.
Digo: si la tía Bs. As. abraza en primavera, la bisabuela madrileña en otoño no escatima cariño.

Bajo por Príncipe hasta la Plaza Santa Ana. Un teatro, un cartel, unas caras conocidas y unos nombres familiares. Entro, me cambio la ropa y soy otro un tiempo otra vez.

¿Qué es esto? Algo. Nada.

Pienso, luego existo. ¡JA! Mentira. A veces prefiero existir porque para pensar hay tiempo.
Hoy existo, mañana no sé. Existimos acá, ahora, y parece un cuento. Pero no es.
Estamos. Qué bien.

Guinnes inivitó una prima hermana a la mesa, igualitas ellas parecen gemelas, se sentó y espera que le hable. Me voy con ella ahora que si se calienta de más pierde el encanto.
A la puta calle otra vez. Qué bueno. Me gusta andar de noche.

Noviembre 2008

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